Perdón, perdón, perdón. Unos buñuelos de viento, seguro que unos pocos, harán que me perdone. Hasta hoy siempre había funcionado. Cuando me acusaba de tal o cual cosa, pedía perdón. Incluso mis rodillas besaban el suelo, en señal de que ya no incurriría en aquello de lo que me culpaba. Sí, todo cambiaba con mis buñuelos Los comía y enseguida era todo dulzura para conmigo Sin embargo, algo ha cambiado No los come Incluso se los meto en la boca Allí se quedan Bueno, no importa cariño Los meteré directo en tu estómago Aprovechando esa gran apertura que te hice con el cuchillo www.feyyaz.tv