Cuento con los dedos las veces que morí, las veces y ocasiones en las que dejé de latir, los segundos en que con la mirada te seguí, las noches y días que no te quise perseguir. ¿Cómo no contar tus ausencias, tus vacíos en la niebla, tus espinas y sentencias, tu ahogarme en la tiniebla? Necesito enumerar tus despedidas, tus venenos con besos gastados, tus puñales de sal en las heridas. Moriré sumando tus idas sin venidas Sin volver a mis ojos agotados Dejando mis sentimientos enterrados Abracemos la vida