Recorro su cabecita con mis membranosas manos, mientras su boca se alimenta poco a poco. Tiene hambre y sus dientecitos afilados apenas calman el apetito voraz. Canto la oración de tránsito, la que da a la vida y a la vez la quita. Abro los ojos y miro cómo crece ese cuerpo Mientras el mío desaparece Dejó de ser yo y él empieza su nuevo yo Solo queda mi corazón y su último latido Él lo besa y abre la boca Para apagar mi vida y encender la suya www.feyyaz.tv