Alguien limpia la celda de la tortura, que no queda la sangre ni la amargura. Alguien pone en los muros el nombre de ella, ya no cabe en la noche ninguna estrella. Alguien limpia su rabia con un consejo y la deja brillante como un espejo. Alguien piensa hasta cuando alguien camina. Suenan lejos las risas, una bocina y un gallo que propone. Su canto en hora mientras sube la angustia, la voladora Alguien piensa en afuera que allá no hay plazo Piensa en niños de vida y en un abrazo Alguien quiso ser justo, no tuvo suerte Es difícil la lucha contra la muerte Alguien limpia la celda de la tortura Lava la sangre pero no la amargura