En los albores del siglo III, antes del advenimiento de Astrokomón, comenzó el ocaso del tirano emperador monchibuco Zucchini VI. Los continuos ataques de las fuerzas rebeldes, comandadas por Cuchufleto el Cruel, acabaron por derrotar y aniquilar, vilmente, al ejército imperial. ¡Tiempos feroces, tiempos sangrientos! Con la sangre derramada, tiñose de rojo desde las heladas cumbres del Chimbo Chango hasta las ardientes arenas de Pachiwanka. La caída del Imperio monchibuco puso fin a una era infame e inició una nueva, aún más atroz.