Sus ojos duros, frágiles, como espejos en óvalo, su boca de morder, su mentón de capricho, sus pómulos fragantes, sus párpados, su miedo. Sonríe y usted nace Asume el mundo Mira sin mirar Indefensa, desnuda, transparente Y a lo mejor si la sonrisa viene de muy y de muy adentro Usted puede llorar Sencillamente sin desgarrarse Sin desesperarse Sin convocar la muerte ni sentirse vacía Llorar, solo llorar Entonces su sonrisa, si todavía existe, se vuelve un arcoiris Buenos días