Esto que estás oyendo ya no soy yo. Es el eco del eco del eco de un sentimiento. Su luz fugaz alumbrando desde otro tiempo. Una hoja lejana que lleva y que trae el viento. Yo, sin embargo, siento que estás aquí. Desafiando las leyes del tiempo y de la distancia Sutil, quizás, tan real como una fragancia Un brevísimo lapso de estado de gracia Eco, ocupando de a poco el espacio de mi abrazo hueco Esto que canto ahora continuará derivando latente en el éter eternamente Inerte así a la espera de aquel oyente que despierte a su eco de siglos de bella durmiente. Buenos días.