BUENAS NOCHES.
'Historia de los amantes del piso de abajo' de Judit Herrera, de su libro 'Las ínsulas extrañas', 2006.
Transcript
Historia de los amantes en el piso de abajo de Judith Herrera Los amantes hacen el amor como dos locos en el piso de abajo. Imagen tan banal. Sus cuerpos golpean las paredes como balones de fútbol. Rebotan alegremente contra el techo en saltos de una magnificencia casi mística Y se detienen, como hemos visto hacerlo a suicidas aviones en algunas películas, a pocos centímetros del espejo. Los amantes van gastándose mirada tras mirada de tanto lamerse el corazón, de tanto acariciarse a cuatro manos, a diez manos, a mil manos. Se van desmaterializando lentamente. Sus contornos se desdibujan sin pudor ante el espejo, que no se recupera del asombro, y comienzan a flotar entre los muebles y los cortinajes, entre los dos floreros y los periódicos marchitos, trastocados en un hálito de aroma indescifrable que se expande hacia la luz por entre los resquicios de la persiana. Y as de esa forma unidos en unos modos que ni la brisa cargada de magnolias puede desatender deciden inaugurar el nuevo Ed en alguna hendidura de la pared a que comienza a estremecerse con esos movimientos inequ de algunas floraciones Pero el azar, experto cazador de extrañas ocasiones, gran hacedor de entuertos repentinos, los hará navegar por un extraño túnel de naturaleza no identificada y se hallarán de pronto ardiendo alegremente en los pulcros fogones de él y ella, los vecinos de arriba, donde tiene lugar el monótono guiso de todos los domingos. Los amantes, intrusos, calientan con su ardor las mixturas de siempre y como dos espías resuelven involucrar al llantar inocente en tal alevosía que esta noche los vecinos de arriba se harán un nuevo amor como dos locos emitiendo extraños sonidos guturales. Los amantes volátiles deciden regresar a jugar a ser ellos y vuelven andas por entre los olores de aceites y cebollas, tuberías, paredes, persianas y cortinas ajadas y se materializan de nuevo ante el espejo que continúa sin recuperarse del asombro. Ahora, finalmente, mansamente enlazados, descansan. Buenas noches.
Me ha recordado las noches de viernes de Canal+... Estaba todo codificado, pero si entrecerrabas los ojos lo podías ver todo, lo mismo con tus buenas noches de hoy, jejeje.
¡Buenas noches!