Dice Robert Graves:
Como alumno de la escuela pública, me enseñaron a tenerle lástima a Ovidio, cuyas indiscreciones fueron castigadas tan cruelmente en el año 8 de nuestra era. Augusto lo exilió a la edad de cincuenta y un años -después de que por fin se había instalado felizmente con su tercera esposa- en un poblado horrible y perdido del Mar Negro, llamado Tomi, donde hasta el vino se congelaba. Allí cambió su toga inmaculada por un abrigo y pantalones ásperos de piel de cordero, y las delicias del monte del Capitolio por la coexistencia con los colonizadores bárbaros, cuya comida lo indigestaba y cuyo lenguaje no podía entender; Allí escribió su Tristia (poemas de tristeza).
Buenos días...