Fragmento de ofrecimiento de un sueño de Carlos Marzal. En una noche enferma de rumores, una mujer que es, al mismo tiempo, extraña y familiar en esa noche, una mujer que es y no es un sueño, la boca de un revólver en mi boca, un revólver que no recuerdo en qué se convirtió más tarde, me derraman, he dicho me derraman, en su idioma desconocido y que produce frío, palabras que no entiendo. Pero ahora la bola roja muere en la tronera y es mi turno y en el billar no hay nadie y ya es tarde para cualquier excusa y unas voces se ríen al fondo de la sala Los versos anteriores os trasladan, intentan trasladar la incompartible experiencia de un sueño como hay muchos No sé qué auguran, si es que auguran algo, no sé qué significan, pero sé que no me importa nada al ignorarlo Es un ofrecimiento para aquellos que interpretan los sueños de los otros Buenos días