Fragmento de algunas breves imágenes de Pablo Neruda escrito por Rafael Alberti. Anoche he encontrado un perro maravilloso en medio de una niebla cerrada. Está herido en una pata. Me siguió rengueando hasta la puerta de mi casa suplicándome, conmovido, que lo ayudase o acogiese. Y aquí está conmigo. Es muy grande, yo no puedo tenerlo aquí. Mi casa es pequeña, tú tienes una gran terraza, allí se curará y podrá correr. Y apareciste a los pocos minutos con el perro, que digo un perro, una inmensa flor gris, un tierno crisantemo plateado con dos ojos perdidos color tabaco. Pensamos enseguida en el nombre que le pondríamos y no tardamos mucho en encontrarlo. Se llamaría Niebla, no solo por su esfumado color, sino porque había aparecido en una neblinosa noche de otoño. La pata se le entablilló y curó en poco tiempo. Corría y saltaba como un rayo de hierbas despeinadas. No se le podía mirar. Vivía siempre emocionado. ¡Buenos días!