Cada vez que te vayas de vos misma no olvides que te espero en tres o cuatro puntos cardinales. Siempre habrá un sitio donde quiera con un montón de bienvenidas. Todas te reconocen de lejos y aprontan una fiesta tan discreta, sin cantos, sin fulgor, sin tamboriles, que solo vos sabrás que es para vos. Cada vez que te vayas de vos misma procura que tu vida no se rompa y tu otro voz no sufra el abandono y por favor no olvides que te espero con este corazón recién comprado en la feria mejor de los domingos. Cada vez que te vayas de vos misma no destruyas la vía de regreso. Volver es una forma de encontrarse y así verás que allí también te espero. Buenos días.