Hoy te ofrezco una tregua. Puedes apagar tu dolor. Ese nudo que tienes en el estómago, la tristeza, esas preocupaciones que no te dejan dormir. Se irían para siempre. Pero con ese mismo interruptor también apagaríamos todo lo bueno de la vida. Adiós a la risa que te hace llorar de alegría, al escalofrío de una caricia, a la emoción de lo inesperado. Vivirías en una calma absoluta, pero gris. Entonces dime, ¿Aceptarías vivir la vida sin más a cambio de no volver a sufrir jamás?