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A veces la vida te regala caramelos envenenados
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Es que no me ha dejado ni hablar. No me ha dejado ni sacar el sobre del bolsillo. Hong Kong, me dice. Director regional. Y madre mía, hay un sueldo que marea. Un apartamento en la planta 50 de no sé qué edificio. Dice que soy el hombre perfecto porque ya no tengo ataduras familiares. Ataduras familiares. ¿Cómo que no? Bueno, se refiere a que mis hijos pues ya son mayores. Ya están casi emancipados. ¿Qué es el cambio de vida que buscaba? Que bueno, pues eso Que seguro que soy la persona adecuada En fin, no sé Es la libertad Pero con chofer y con horario de oficina Y es que Ahora sí que no lo sé ¿Esto es salir del laberinto? ¿O esto es mudarme al mismo centro del laberinto? ¿E hipotecarme ya de por vida? No lo sé