My fair lady (1964 - George Cukor)
Higgins le dicta la frase a Eliza de manera seria y estricta para usarla como un mero ejercicio de fonética y dicción. Eliza intenta repetirla torpemente, pero la pronuncia con su exagerado y rústico acento cockney, transformando por completo el sonido de las vocales. Ante el desastre, el profesor la interrumpe de inmediato con frustración y le ordena que, en lugar de rezar por las noches, repita esa frase cincuenta veces seguidas para no ofender los oídos de Dios. Esta interacción establece la enorme barrera lingüística y el duro camino que la joven tiene por delante.
Transcript
Vamos, Elisa, dilo otra vez. La lluvia en Sevilla es una pura maravilla. La lluvia en Sevilla es una pura maravilla. ¿Y no he dicho eso? No, Elisa, no lo has dicho, ni siquiera lo has dicho. Todas las noches antes de acostarte y después de haber rezado tus oraciones, quiero que digas, la lluvia en Sevilla es una pura maravilla 50 veces. El señor te escuchará más si aprendes a no ofender sus oídos Ahora vamos con la Jota