El gran dictador (1940 - Charles Chaplin)
El barbero judío, confundido con el dictador Hynkel, utiliza el podio para lanzar un apasionado mensaje de paz, humanidad y democracia ante el ejército. Rompiendo la cuarta pared, apela a la empatía frente a la mecanización de los hombres y el odio de los tiranos en el contexto de la Segunda Guerra Mundial. La cámara se cierra en un primer plano intenso de Chaplin, cuya voz tiembla de emoción genuina al pedir la unión mundial. Finalmente, dedica sus últimas palabras de esperanza a Hannah, instándola a mirar hacia un futuro donde brille la libertad.
Transcript
A los que puedan oírme les digo, no desesperéis. La desdicha que padecemos no es más que la pasajera codicia y la amargura de hombres que temen seguir el camino del progreso humano. El odio de los hombres pasará y caerán los dictadores y el poder que le quitaron al pueblo se le reintegrará al pueblo y así, mientras el hombre exista, la libertad no perecerá. Soldados, no os rindáis a esos hombres, que en realidad os desprecian, os esclavizan, reglamentan vuestras vidas y os dicen lo que tenéis que hacer, qué pensar y qué sentir. Os barren el cerebro, os ceban, os tratan como a ganado y como a carne de cañón No os entregáis a estos individuos inhumanos, hombres máquinas, con cerebros y corazones de máquinas Vosotros no sois máquinas, no sois ganado, sois hombres Lleváis el amor de la humanidad en vuestros corazones, no el odio Solo los que no aman odian, los que no aman y los inhumanos Soldados, no luchéis por la esclavitud, sino por la libertad