Ya casi no hay espectáculos donde un cómico se ha currado un texto divertido y lo expone al público mediante un monólogo. Hoy lo que se lleva es una supuesta comedia de interrogatorio. Te sientas en una butaca del teatro y un agente de la KGB disfrazado de humorista malo te hace un tercer grado. El cómico es un influencer o creador de contenido que no sabe cómo llevar sus vídeos al escenario y tira de meterse con el público. He visto varios shows así y ya me he hartado de no solo aburrirme sobremanera, sino de pasar mucha vergüenza ajena. Ahora me informo y si va de eso, ya ni voy, ni regalado. Y es que ya no solo nos conformamos con ser protagonistas en nuestros propios perfiles de redes sociales, sino que además queremos serlo en los espectáculos y redes de otro. Y encima, pagando.
En Madrid (y supongo que en Barcelona) si hay más gente que va de espectador peroquieroserprotagonista. En Bilbao te dicen "no me pongas delante" "a mí que no me pregunté nada el cómico"
A mí como espectador me da mucha vergüenza ajena el crowdwork estilo Dávila, Lucho Mellera o Galder Varas, pero reconozco su mérito y que tiene su público. Pero no es standup como el que aprendes en La Llama de @alexmvid