En mi vida me han dicho muchas veces que de bueno que soy, al final soy tonto. Y yo me he enfadado muchísimo cuando me lo han dicho y siempre les contestaba, ¿cómo que al final? Al principio también. Lo mío es una especie de tontería retórica y copulativa. Copulativa por los verbos, no por follar. Porque serlo seguramente lo soy. Luego mi padre aportaba el verbo estar que es el que me ha dicho miles de veces pero es que estás tonto y ahí entra la retórica porque esa era una pregunta retórica porque él estaba seguro y luego estaba mi madre que para suavizarme decía hijo mío algunas veces pareces tonto y a mí me alegraba muchísimo porque decía bueno, por lo menos solo se lo parezco y además solo algunas